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domingo, 12 de febrero de 2017

SERVICIO:AP (ASEO PERSONAL)

Cada día de mi vida que me meto en la ducha con soltura, levantando mi pierna y saltando a la bañera, como un acto automático y casi reflejo, pienso en lo afortunda que soy. Hay veces que incluso mirando al techo del baño, agradezco al universo mis posibilidades con alegría.

Lo hago yo sola, me quito el pijama, me quedo en pelotas y entro en el baño, unas veces con mucha prisa, otras lo hago con más tranquilidad, no sin antes haber desayunado, haber ventoseado, defecado, haberme limpiado yo sola, si, eso también lo agradezco, lo hago en mi intimidad.
Muchas veces leyendo en el móvil como muchas otras personas, ese ratillo maravilloso mientras haces deposición, das me gusta o compartes alguna publicación significativa, saludas a algun amigo o haces algun comentario en facebook, nadie te ve, estas sola porque puedes hacerlo.
No somos capaces de valorar esa situación que creemos que se mantendrá siempre en el tiempo. Nos lavamos los dientes, hacemos gargaras, escupimos...en fin, todo lo relativo a nuestro aseo personal diario.

Cuando miras en el parte los servicios, normalmente los primeros suelen ser de AP (aseo personal), a primera hora de la mañana, teniendo en cuenta que el servicio comienza a funcionar a las 7:00 a.m., una de nuestras competencias más importantes, es proporcionar la ayuda o supervisar, según el caso, en el aseo y vestido de los usuarios que no pueden hacerlo por si solos o bien tienen mermada su capacidad, ya sea por discapacidad, deterioro cognitivo, convalecencia temporal, descarga del cuidador principal. A algunos después hay que acompañarles al centro de día o a la ruta que les recoge en el portal. A otros hay que prepararles el desayuno y supervisar la toma de medicación según el caso. Nos podemos encontrar también con personas dependientes que requieren control de glucemia porque son diabéticos y administración de insulina pautada de acuerdo a sus necesidades.

El aseo personal es una ABVD (actividad básica de la vida diaria), muchos de nuestros usuarios utilizan pañal nocturno y empapadores en la cama, otros deberían utilizarlo, pero no lo hacen, el uso del pañal es un tema complicado de aceptar, sobre todo en los hombres, pero en general no es algo que se acepte con naturalidad, en muchos casos requiere de un proceso de asimilación y aceptación que hay que respetar sin dejar de lado las necesidades higiénicas. Todos sabemos que el orin una vez seco, huele mal.

Quiero transmitir que asear a una persona adulta, no es lo mismo que asear a un niño. Es cierto que una vez más nuestras capacidades se ponen a prueba, hay que desdramatizar la situación, pero siempre respetando las creencias, intimidad y dignidad del usuario.
Tenemos que fomentar su autonomía en la medida que la situación lo permita, para que no pierdan sus capacidades o al menos que se alarguen en el tiempo todo lo posible.
Tenemos que reeducar con respecto al uso de los pañales, pues nos encontramos en casos en los que las personas mayores por ahorrar, utilizan el mismo pañal usado con el consiguiente riesgo de infecciones urinarias que conlleva, secan los empapadores en los radiadores de las casas, con el consiguiente ambiente que genera eso y un largo etc. que muchas de vosotras podríais ampliar sin duda alguna.

Normalmente para este tipo de servicios el usuario tiene concedida 1 hora. En ese tiempo en primera instancia, tienes que pesentarte al usuario, y sin mucho preámbulo, ir conociendo sus hábitos y costumbres a la par que vas introduciendo mejoras, cambios de conducta o mantenimiento de lo ya establecido, cierto es que no todos los usuarios requieren de la misma atención. Te encuentras casos incluso en los que la persona lo que necesita es que estés cerca por su temor a resbalar en la ducha y una necesidad imperiosa de hablar contigo, contarte su vida o bien averiguar cómo es la tuya. En ese tiempo también suele estar incluido el arreglo de su habitación, llámese hacer la cama y dejar el baño en las condiciones anteriores al aseo, dígase límpio y recogido, manteniendo el orden de la estancia.

Seguro que esta entrada, da para mucho, desde uñas de gabilan pollero a personas que llevan sin retregarse la espalada más de 10 años, sin olvidar nuestras habilidades de contorsionista malabarista, en aseos no adaptados por falta de recursos a veces, ignorancia otras, o el típico comentario : _Ay hija total para lo que me queda a mi de vida, para qué voy a meterme en obra, cuando me muera que mis hijos hagan lo que quieran.

Aprovecho para informar que si el usuario no está anticoagulado o es diabético y sus uñas no sufren onicogrifosis (engrosamiento exagerado), otra de nuestras competencias es la de cortar y mantener las uñas de personas, que no pueden realizarlo por si solas por discapacidad funcional, siempre y cuando, no cumplan las afecciones que antes he detallado, pues entra dentro del aseo personal.

Todo lo que se vive dentro de un aseo personal en muchos casos no es tarea fácil, sobre todo para la persona que necesita la asistencia. Pierde su intimidad, sus tiempos están limitados y por supuesto tiene que estar dispuesto a que no sea siempre la misma persona la que irrumpa en su vida para realizar el servicio.
Aquí la empatía, la comprensión y por supuesto la asertividad son valores que tenemos que cultivar día a día para cumplir con el objetivo marcado con la máxima calidad asistencial.

Normalmente lo que conseguimos es que el usuario confíe en nosotras, que nos quiera, que esté deseando vernos, un beso de buenos días, cantar alguna canción si la situación y el humor y características del usuario lo permite, y dar nuestro primer empujón de energía en el día a día de muchos que dependen de otras personas para realizar algo tan automático como lo que hacemos todos sin pensarlo cada día.

Una vez más queda evidencia del valor del servicio, sobre todo para aquellos que lo necesitan.
Gracias a todas las personas que aunque en ocasiones, se hayan visto obligadas por circunstancias personales a elegir este trabajo, sepan agradecerse y valorarse prestando su ayuda.

Nuestro objetivo tiene que ser que a parte de nosostras,  lo sepa todo el mundo.








lunes, 19 de octubre de 2015

DE PROFESIÓN: AUXILIAR DE AYUDA A DOMICILIO ¿Y ESO QUÉ ES?

Sin lugar a dudas, la vida te enseña a diario. Son lecciones espontáneas, no esperadas ni buscadas, son casi siempre a bocajarro. Tu estás viviendo, a tu ritmo, cada cual al suyo, y de repente, ¡zas!, una lección. En un principio, no sabes que es una lección, pero cuando lo maduras y lo meditas, sacas la conclusión correspondiente y al final, te das cuenta de que efectivamente, todo ocurre por alguna razón, suele ser para que tu aprendas algo.

Mi experiencia como suplente en el servicio de ayuda a domicilio ha sido toda una lección vital, de evaluación continua, con controles sorpresa y todo tipo de pruebas prácticas, yo os diría que incluso he tenido la asignatura de educación física, todos los días, había que ir con chandal o similar y zapatillas deportivas o al menos cómodas, pues las pruebas físicas en esta profesión son muy importantes, si no apruebas no eres apta. Las que sois auxiliares en el servicio, comprendeis a la perfección lo que os cuento, pues lo vivis a diario.

He vivido unas experiencias que guardaré para siempre en mi, pues son irrepetibles y únicas, propiedad de sus participantes y mias. De cada uno de ellos guardo un recuerdo en mi memoria que en ocasiones regresa a mi para alertarme, para que no me despiste.

No quiero convertir esto en un vertedero donde se viertan los desechos procedentes de lo que todos conocemos, pero si me gustaría dar a conocer qué es el servicio, cómo se trabaja y las situaciones que se pueden dar a diario en nuestro lugar de trabajo que no es otro que la vida de una persona y de su entorno inmediato, ya sea su familia, su situación social, económica, de salud, de soledad, de abandono, de enfermedad, de aprovechamiento de los recursos etc...

Espero que no influya en mi contratación futura, dado el caso, por alguna empresa prestadora del servicio, ya que confío plenamente en la capacidad de empatía y comprensión, que ha de tener una trabajadora social a parte de optimizar los recursos. Se que ahora se valora mucho más la optimización que la vocación, la empatía y la humanidad, de hecho tengo la sospecha de que si no manejas bien las distancias emocionales, no puedes trabajar en esta profesión por muy bien que limpies la grasa de la cocina, que a fin de cuentas y por desgracia, es el servicio más demandado por los usuarios, según un estudio de satisfacción realizado por el propio Ayuntamiento o al menos las estadísticas colgadas en su página, así lo indican.

El servicio consiste en que te entregan un parte de trabajo en el que existen unos nombres de usuarios, con sus domicilios, los horarios a los que tienes que asistir, los servicios asignados etc.
Las coordinadoras ( o al menos la mía, a la que estoy eternamente agradecida), suelen darte información a cerca de cada uno de ellos, sus características personales, sociales, familiares y todo aquello que tengas que tener en cuenta, como por ejemplo que padecen alguna enfermedad transmisible como hepatitis C, VIH, Herpes simple, o una discapacidad sensorial como sordera, ceguera, sordo-ceguera, una enfermedad mental como esquizofrenia, un deterioro cognitivo, una combalecencia por operaciones quirúrgicas, sintomatología de los efectos secundarios de la quimioterapia, duelos, depresión, situaciones familiares complicadas etc.

Tu coges el parte y al día siguiente, cuando se da el pistoletazo de salida, te diriges al primer domicilio que te indica el parte de trabajo, teniendo una ligera información sobre la persona a la que vas a atender.
La primera fase de la relación de ayuda, la previa, ya ha comenzado, pues tienes datos del usuario sobre su estado y características, que te dan una idea de las primeras situaciones que pueden surgir.

A partir de aquí es casi como encomendarte a la divina providencia en muchos casos.
Las capacitaciones en comunicación, escucha activa y empatía, entran en funcionamiento.

Aquí es donde hay que demostrarse a una misma,  las cualidades que tenemos que tener para poder realizar la atención domiciliaria, que no se si alguien más a parte de nosotras, es capaz de visualizar, valorar y comprender.

Lo que puede ocurrir después, lo iré relatando en próximas entradas, para quien le pueda interesar, para quien se quiera acercar, para quien se identifique, para solidarizarnos, para que sepamos que no estamos solas y que a fin de cuentas la labor que realizamos, sabemos que nos enriquece, nos acerca a nosotras mismas, a nuestros valores y a nuestra esencia más autentica, unas veces para bien y otras, sin duda será para mal, pero como digo al principio, de todo se aprende.