La pérdida o disminución de la funcionalidad de alguna o varias partes del cuerpo será lo que determine el nivel de incapacidad de la persona, convirtiéndola o no, en una persona dependiente de otra para poder cubrir dicha función.
Por tanto, la valoración funcional de una persona consiste en la evaluación de su capacidad para realizar las AVD de una forma autónoma e independiente.
Para registrar la evolución funcional de una persona dependiente será indispensable que el profesional de ayuda a domicilio efectúe una adecuada observación y para ello, debe reparar en todos los detalles que puedan aportar datos orientados a la valoración integral del usuario.
Inicialmente se tienen que observar en la persona dependiente detalles como la expresión de la cara, la posición del cuerpo, las afecciones manifestadas a simple vista, la ropa, el color del pelo y de la piel, así como detalles relacionados con el entorno físico y social en el que se encuentra la persona dependiente. Estos datos serán relevantes para detectar las necesidades reales y potenciales del usuario, y así poder planificar la atención individual apropiada.
Las actividades de la vida diaria se dividen en tres grandes grupos que son :
BASICAS, Comer, aseo personal, uso del retrete, bañarse o ducharse, desplazarse, movilidad o transferencias de cama a sillón, sillón a la cama, subir y bajar escaleras,
vestirse y desvestirse, control de esfinteres tanto en la micción como en la deposición.
El índice más utilizado para la valoración de estas actividades lo puedes consultar en los enlaces de interés y aquí :
Es una escala sencilla de aplicar, muy útil y fiable y está validada, lo cual permite que su uso sea frecuente en el ámbito sociosanitario.
Esta escala contempla 10 ABVD y en función de la capacidad de la persona para realizar cada una de ellas, se le asigna una puntuación que puede ser de 0, 5, 10 ó 15 puntos. Siendo la puntuación menor la que se le asigna a la persona que presenta una dependencia total y la superior para una persona totalmente independiente.
Establece cinco grados de dependencia en función de la puntuación obtenida:
Independiente (100 puntos)
Dependencia leve (91 a 99 puntos)
Dependencia moderada ( 61 a 90 puntos)
Dependencia severa (21 a 60 puntos)
Dependencia total (menos de 20 puntos)
Existen otros índices de valoración como el de Katz que valora el índice de independencia consultar aquí.
es otro índice de uso común para la valoración de la capacidad funcional de la persona. En este caso no se atribuye un valor numérico, si no que se asigna una letra en función de las actividades que pueda o no realizar el usuario.
La escala de incapacidad de la Cruz Roja consultar aquí, no solo valora el estado físico del usuario, también su estado cognitivo mediante la aplicación de dos subescalas: física y mental. Distingue varios niveles de dependencia, desde el 0, que indica normalidad, hasta el 5 , que representa un máximo deterioro.
Es una escala sencilla de utilizar aunque representa cierta dificultad para precisar valores intermedios y no valora cada una de las AVD sino que lo hace de forma general.
INSTRUMENTALES, capacidad para usar el teléfono, hacer compras, preparar la comida, cuidar de la casa, lavar la ropa, utilizar los medios de transporte, preparar y administrarse la medicación y manejar el dinero.
Para valorar la capacidad funcional para realizar las AIVD, se utiliza el índice de Lawton y Brody, consultar aquí , la forma de puntuar es sencilla, ya que cuando el usuario no puede realizar alguna actividad se le asigna el valor 0 y si puede realizarla, al menos en alguna medida, se le asigna el valor 1. En este caso no se suman las puntuaciones, se le asigna la puntuación 0 ó 1 a aquello que el usuario puede o no puede hacer dentro de cada una de las ocho actividades y al final se suma la puntuación obtenida para cada una de las ocho actividades.
AVANZADAS, son aquellas actividades complejas donde interviene la capacidad cognitiva y el razonamiento abstracto. Por ejemplo hacer la lista de la compra, conducir, planchar.
Para el diagnóstico de patologías como las demencias y las depresiones, que conllevan muchas veces estados de dependencia en los usuarios, existen diversas escalas de valoración mental y psicológica. Estas permiten obtener una evolución funcional en el tiempo, ya que se puede comprobar rápida y fácilmente si el deterioro cognitivo o afectivo va siendo cada vez mayor o si se estabiliza.
Las más utilizadas son :
La escala de incapacidad de la Cruz Roja consultar aquí, no solo valora el estado físico del usuario, también su estado cognitivo mediante la aplicación de dos subescalas: física y mental. Distingue varios niveles de dependencia, desde el 0, que indica normalidad, hasta el 5 , que representa un máximo deterioro.
Es una escala sencilla de utilizar aunque representa cierta dificultad para precisar valores intermedios y no valora cada una de las AVD sino que lo hace de forma general.
INSTRUMENTALES, capacidad para usar el teléfono, hacer compras, preparar la comida, cuidar de la casa, lavar la ropa, utilizar los medios de transporte, preparar y administrarse la medicación y manejar el dinero.
Para valorar la capacidad funcional para realizar las AIVD, se utiliza el índice de Lawton y Brody, consultar aquí , la forma de puntuar es sencilla, ya que cuando el usuario no puede realizar alguna actividad se le asigna el valor 0 y si puede realizarla, al menos en alguna medida, se le asigna el valor 1. En este caso no se suman las puntuaciones, se le asigna la puntuación 0 ó 1 a aquello que el usuario puede o no puede hacer dentro de cada una de las ocho actividades y al final se suma la puntuación obtenida para cada una de las ocho actividades.
AVANZADAS, son aquellas actividades complejas donde interviene la capacidad cognitiva y el razonamiento abstracto. Por ejemplo hacer la lista de la compra, conducir, planchar.
Para el diagnóstico de patologías como las demencias y las depresiones, que conllevan muchas veces estados de dependencia en los usuarios, existen diversas escalas de valoración mental y psicológica. Estas permiten obtener una evolución funcional en el tiempo, ya que se puede comprobar rápida y fácilmente si el deterioro cognitivo o afectivo va siendo cada vez mayor o si se estabiliza.
Las más utilizadas son :
- Mini.Mental State Examination (MMSE) de Folstein consultar aquí.
- Exámen cognitivo de Lobo (MEC) consultar aquí.
- El Short Portable Mental State Questionnaire (SPMSQ) consultar aquí.
- La escala de depresión de Hamilton consultar aquí
- La escala geriátrica de depresión de Yesavage consultar aquí
Hay otras valoraciones habituales, importantes para completar la atención globalizada:
- Valoración nutricional consulta aquí,
- Valoración del equilibrio usando la escala Tinetti, trabajo de la marcha consulta aquí,
- Valoración social Oars consulta aquí, es la escala de recursos sociales, situación familiar y social que rodea al anciano o discapacitado dependiente.
- Escala Norton, mide o valora el riesgo de sufrir úlceras por presión, va ligada a la escala nutricional, consulta aquí.
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